El día de la madre

Deambulando por la “web” el pasado Domingo 8 de Mayo, encontré una versión cinematográfica de la novela “La Madre” de Máximo Gorki, filmada por el director ruso Vsevolod Pudovkin en el año número 1926.

El film data de la época final del cine silente.

En estos momentos actuales, cuando hasta el “teatro en casa” se beneficia de los logros del sonido digital y hace gala de las diversas ventajas ofrecidas por los impulsores DTS, THX, Dolby, etc., parecería anacrónico sentarse a ver una película “muda”. Nada de eso.

Mat, (la madre) una cinta de aquella época, que parece haber sido concebida con la intención de filmar una propaganda política, es una obra de tal magnitud artística, que mantiene al espectador, antes que entretenido, absorto en la fuerza de sus primeros planos y maravillado en su montaje artístico.

Sin dejar de mostrarnos lo que fue la revolución de 1905, que un año atrás ya fuera difundida por Sergei Einsenstein en el “Acorazado Potemkim”, esta ópera prima de Pudovkin evidencia un “lirismo épico” que enmarca de forma excelsa, ese innegable y abnegado amor materno.

La pantalla se apagó con una exclamación de pie junto a Rodolfo y Beatriz, por el filme compartido. ¡Buena película!

Entre el sabor del chocolate que prepara mi esposa Rud, Beatriz contó que fue invitada a almorzar con sus dos hijos y sus cinco nietos a la casa de Clara, la hija mayor.

El rostro y sus palabras reflejaban la alegría de tal compañía, el sabor de la comida, la tarde asoleada y la fe en la vida por venir para sus nietos.

Recordó la mesa de los chicos, alegre y desordenada, que no interrumpía la charla de los mayores, centrada en los temas de la “Consulta” que todos respondimos el Sábado 7 de Mayo. De pronto, en voz alta de entre sus nietos, Rodolfo, Beatriz y los demás, escucharon este diálogo:

- …¿por qué me dices eso?

- Porque eres una tonta

- ¡Anda a decirlo a tu abuela…!

El silencio fue general. Luego Clara increpó a su hija:

¡Malcriada!

- Que “pleno” esto de ahora ser abuelos; la educación de los hijos es quehacer de los padres, dijo Rodolfo sonriendo.

– A las mamás nos toca esa tarea. Hay que estar pendientes de lo que decimos, de lo que habla la radio, la TV, del cine y de todo lo que se oye en público para corregir a tiempo. Mis hijos no han sido malcriados ni tampoco lo serán mis nietos, concluyó Beatriz.

De seguido la charla comentó el queso en el chocolate caliente, la presentación del Cigala, el Festival del Sur en el Teatro México, la celebración anticipada del Presidente Correa y su “emotiva manera” de decir las cosas, los wikileaks y la embajadora Heather Hodges, el 30S y el Coronel Carrión; y hasta la frase que dijera el mandatario y que fuera divulgada por montón a nivel internacional: “Señores de la SIP vayan a exigir a la casa de su abuelita,…”

¡Mi Patria, como todos los países, tiene muchos hijos malcriados. Qué pena que uno de ellos nos presida!

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