Perdónalos, porque no saben lo que hacen

mantosagrado1Fui renuente a creer en esta frase. ¿Quién es el estúpido que no sabe lo que hace? Sin embargo, la práctica la convalida.

La pasada Semana Santa, en un deseo repentino, quizá una añoranza escondida, quise recordar un pasaje del Calvario. Qué mejor, ver la primera película en Cinemascope, ‘El Manto Sagrado’ tan memorable para mí, por haberme transportado, al abrirse una cortina color vino tinto, al medio de un mercado de esclavos, junto al tribuno romano Marcelo, Richard Burton, y su prometida Diana, Jean Simmons. Tenía 17 años y estaba atrapado en la telaraña mágica del cine.

La escena, luego de la crucifixión. Marcelo apoya su mano en el leño de la cruz cuando una gota de sangre le moja entre los dedos. Alza sus ojos y la voz del Crucificado reza: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen.”

Jorge y Cristina vinieron de visita ayer tarde. La conversación comentó la película ecuatoriana: ‘Qué tan lejos’ y luego, la liberación de algunos rehenes de las Farc, entre ellos la ex candidata presidencial de Colombia, Ingrid Betancourt.

Es internacionalmente conocida la rivalidad actual de los presidentes de Ecuador y Colombia, que contrasta con la amistad de los pueblos y su interdependencia comercial. Tal vinculación se hace necesaria por vecindad y mutua conveniencia.

Jorge y su esposa Cristina, son partidarios muy efusivos de nuestro Jefe de Estado, con tal esperanza, cual si fuera realidad la llegada del Mesías.

Yo también lo soy, mas mi esperanza desea que cambie las confrontaciones por acuerdos y que, sus ansias de desquite con los poderosos del dinero, que llama pelucones, evolucionen en una decisión de aunar al país en labor solidaria. ¿Un sueño?

En consideración a una amistad que comienza, mi colombiana esposa y yo evitamos los temas de conversación que puedan, por susceptibilidad, poner distancia entre las dos parejas, particularmente por las diferentes apreciaciones políticas.

Sin embargo, algo nos dejó sorprendidos:

-¿Se han dado cuenta lo fácil que es ahora modificar las facciones de las personas? Nos mostraron una imagen tan maltrecha de la señora Betancourt y nos hablaron de que estaba muy enferma, sin deseos de vida; hoy vemos lo contrario; se muestra en la TV, tan lozana, que desmiente lo antedicho por el gobierno colombiano, dijo Jorge.

-Pues claro, imagínate la alegría de estar libre después del cautiverio; eso reaviva a un muerto, le contestó mi esposa.

-La realidad es que estuvo secuestrada muchos años. No sé si yo podría resistir una situación semejante, expresé yo.

El tema no alteró el brindis, las congratulaciones y las loas a la pizza que compartíamos.

Minutos más tarde, Jorge comentó:

-Colombianos los hay por todo el mundo, en Italia, España, EE.UU., Venezuela, Japón, Inglaterra…

Quise terminar con la broma de: …también los hay en la luna, pero mi esposa se anticipó:

-Y qué, ¿es por eso que hay ladrones en todo el mundo?.

Jorge se calló. Quiero ver sutil malicia en sus palabras, no estupidez.

Considero trivial pero difícil, la apreciación de tal comentario. Inmigrantes hay en todo el mundo. Que sean de una nacionalidad u otra no es tan fácil de establecer sin una curiosidad estadística. Más, sí puedo decir que “Otavaleños los hay por todo el mundo”, ya que es típica y llamativa a la mirada, su vestimenta.

A la pregunta sobre si o no a la xenofobia, en todos los labios aflora un no.

Si en Ecuador ‘la patria ya es de todos’, en pocos años el mundo lo será de todos, bengalíes, chilenos, egipcios, chinos, colombianos, indios…argentinos.

Recuerdo mis años juveniles cuando en forma irreflexiva, por hechos nada significantes, procedía en desacato con mis padres y amigos, creyendo en mi verdad, porque sí.

Participaba en protestas, mis razones fervientes fallaban y… ahora me doy cuenta que entonces y en algunas ocasiones, mi conciencia egoísta, no sabía lo que hacía.

En mis cavilaciones, veo necesaria la experiencia como base de un mejor comportamiento y el consejo, como factor indispensable.

En lo emotivo, el poder obnubila la mente; los celos son mortales, la codicia anula la moral, la envidia entorpece la razón, el odio se cierne en venganza, la soberbia soslaya el raciocinio, las perfidias anulan todo discernimiento y el consecuente procedimiento es ciego, insensato, sin juicio.

La actitud emocional, no refleja un claro conocimiento de lo actuado, ni un escrúpulo, ni un recelo. ¡Salve rex!.

En mi fértil y exuberante país, algunos adultos, no saben lo que hacen.

“Padre, perdónalos…”

Imagen: Marakka2000

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