Mi mujer es una suegra

Había visto la película ‘Monster in law’. La vi en casa con el título de ‘Mi suegra es un demonio’ Buena comedia, donde destaca la excelente artista, ya septuagenaria como yo, Jane Fonda. La califico de excelente, no con nostalgia por los años de oro del cine, sino por la solvencia ante la cámara y en cualquier interpretación, que ha acumulado la experiencia de esta actriz. Luego la vería en ‘Georgia’s Rule’.

A comienzos de este 2008, de un suceso impensado, me sorprendió la realidad:

‘Mi mujer es una suegra’

Su primogénito, mi hijo, luego de un noviazgo de 14 o más años, contrajo matrimonio. Sin compañías festivas ni cortes infantiles, sin puñados de arroz desperdiciado, sin licor. Solos de espaldas al mar, quizá esperando de las olas, el empujón definitivo que confirmara su decisión.

Por méritos conseguidos y fruto de una constancia casi desfallecida, él y su esposa recibieron una beca para aprender en Alemania, ‘cómo mejorar la educación del profesorado de una ‘Banana Republic’’. Tiempo apretujado, diferente idioma, diez, doce materias por semestre, uff. De pronto, la oportunidad de un viaje de investigación sobre la migración en México, les dio la idea: unos dólares más y los dos visitarían casa y familia.

No fue sorpresa, mi mujer lo presentía. Abrazo fuerte y demorado para el hijo y otro menor en efusividad para la nuera. ¡Qué recelo!

–“Bienvenida, esta es la habitación del hijo y puedes disponer de todo lo que aquí se encuentra, pues eres ya su esposa.”

Un esmero prolijo en la preparación de alimentos, tratando de satisfacer el gusto del retoño, teniendo presente el de su esposa. Diálogos francos y amorosos con él y de sugerencia sutil para ella.

-Estás flaco hijo, le dijo con objetividad y fue entera su predisposición por satisfacer el interrogante de ella: -“No come lo que le preparo, quiero aprender cómo usted lo hace”

Una tensión desconocida aprendí de mi esposa: -Ayúdame en esto y lo otro, pronto, ya, dónde estás, ¿sabe bien?, ¿todo está limpio?…La preocupación superaba su imaginación, su costumbre, su eficacia. Ella tan determinante, que sabía manejar un disgusto o un no, como argumento, cedía todo terreno. Y llegó el hasta que:

- Esta noche iré a casa de mamá, así podrá disfrutar enteramente a su hijo”.

- Pero, si es mi hijo.

Trato de entender el curioso sentido de la palabra suegra quien es la madre del cónyuge, muy diferente a suegro. Este es un barrigón sonriente y bonachón que algo te brinda, mientras ella es la viva estampa de una bruja con todo y escoba.

Alguien diría: ‘Suegra es la madre de todas las susceptibilidades atribuibles a un ser humano’. Solo imaginen el resultado y las consecuencias de tal suspicacia.

Fui informado en seguidilla: - He buscado en Internet todo documento posible sobre cómo las suegras deben proceder. Me he esforzado en ser amable y solícita a todo requerimiento. Quiero entender que no he perdido un hijo sino ganado una hija, que ella lo quiere, que él está bien…; pero toda nuera debe saber que una madre deja la identidad en su hijo y una esposa es una consecuencia circunstancial. El hijo, lo será para siempre de su madre; no así de la esposa.

Mi mujer es una suegra; mas no lo es en tal sentido. Señoras con más años de experiencia le han aconsejado: -‘Hay que ser, ciega, sorda y muda’. Seguro, lo pondrá en práctica.

No puedo quejarme de la suegra, apenas la traté y lamento que una vez, fui descortés con ella. Prejuicios.

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